Sector de Frío Industrial

Capacitación de sus RRHH:

FRÍO INDUSTRIAL

En su sentido amplio, por frío industrial podemos entender todo lo relacionado con la conservación de productos que requieren conservarse a una temperatura por debajo de la del ambiente desde la producción de los mismos hasta llegar a su punto de venta en condiciones óptimas. Si embargo, es conveniente distinguir entre el sector de frío industrial, el del frío comercial y el de climatización.

  • El frío industrial en sentido estricto abarca la instalación de máquinas frigoríficas de gran tamaño utilizadas en la industria, en general agroalimentaria, como las que se instalan en invernaderos, barcos pesqueros o en naves industriales para congelar o refrigerar carnes, pescados y alimentos diversos.
  • El frío comercial comprende los muebles congeladores y refrigeradores: armarios, arcones, vitrinas, mostradores y similares para la conservación y exposición de los productos, utilizados sobre todo en superficies comerciales y hostelería.
  • La climatización engloba las actividades y productos que tienen como fin mantener unas condiciones de temperatura, humedad y limpieza del aire adecuadas para la comodidad dentro de los espacios habitados, bien sea a través de refrigeración o calefacción.

Las Empresas de este sector, como en el resto de sectores, están continuamente adaptándose a los nuevos tiempos y a las crecientes necesidades de sus clientes.

Son empresas que tienen una cita permanente con la innovación de sus productos. Para ello cuentan con un equipo de profesionales, formado en su mayor parte por expertos en frío industrial y con un elevado grado de cualificación.

El nuevo modelo productivo gira en torno a la importancia y revaloración que se dé al trabajo humano, ya que se basa no solo en la capacidad física del individuo, sino en su potencial, inteligencia, conocimiento y creatividad, así como en sus capacidades de adaptación a los cambios, de innovación y de aprendizaje continuo a lo largo de toda su vida productiva.

La experiencia de las empresas con éxito competitivo indica que es necesario modificar la forma de pensar en cuanto a la fuerza laboral y el empleo. Significa lograr el éxito trabajando con las personas, no reemplazándolas o limitando el alcance de sus funciones, y considerar a los recursos humanos como una fuente de ventaja competitiva y no tan sólo como un costo a minimizar o evitar. Las empresas que aceptan esta perspectiva diferente son las que están en mejores posibilidades, no solo de permanecer en el mercado, sino también de competir con éxito en el mundo globalizado.

En ese sentido, el perfil de calificaciones también está cambiando. Hoy en día, ya no es suficiente que el trabajador domine las tareas específicas de los puestos de trabajo, sino que tenga capacidad para trabajar en equipo y cuente con los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para desempeñar con calidad diferentes funciones dentro del proceso productivo e incluso en distintos centros de trabajo o diferentes sectores de la actividad económica, así como la creatividad para resolver problemas y la capacidad para dominar nuevos lenguajes tecnológicos y de comunicación, entre otras aptitudes que le permitan ser un trabajador competitivo y desarrollarse en forma permanente

La globalización no solo demanda mayor capacitación y formación a los trabajadores, sino también a los propios empresarios, en especial a los de las micro, pequeñas y medianas empresas, ya que les exige desarrollar y actualizar conocimientos y habilidades para ejercer exitosamente su actividad, constituyéndose como comunidades de aprendizaje o en lo que se ha dado en llamar “organizaciones inteligentes”.

Lo mismo sucede con los individuos. Las empresas valoran cada vez más al trabajador creativo e innovador, a la persona que es capaz de adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos y a los procesos de trabajo o incluso, a sus propios cambios de ocupación y, por lo mismo, al que es capaz de aprender durante toda su vida.

En ese sentido, para una gran parte de la población trabajadora su formación “real” empieza con su primer empleo y acumula más aprendizajes a lo largo de su vida laboral que en las aulas, y esta formación no solo se da en las empresas que forman parte del sector moderno o formal de la economía, sino en todas las unidades productivas, independientemente de su tamaño y potencial, incluyendo por supuesto a las micro, pequeñas y medianas empresas, ya que el capital intelectual se genera en todos los sectores y niveles